Las articulaciones son los puntos de unión entre dos o más huesos. Su diseño anatómico determina el tipo y amplitud de movimiento posible, así como la resistencia mecánica frente a cargas repetidas.
El cuerpo humano cuenta con aproximadamente 360 articulaciones, clasificadas según su estructura y grado de movilidad. La clasificación estructural distingue tres grupos:
Anatomía de la rodilla. Fuente: Wikimedia Commons.
Articulación sinovial genérica. Fuente: Wikimedia Commons.
La articulación sinovial es la más compleja desde el punto de vista estructural y la que permite mayor movilidad. Sus componentes fundamentales son:
El cartílago hialino que reviste las superficies articulares tiene entre 2 y 4 mm de grosor en articulaciones como la rodilla. Su composición —mayoritariamente agua, colágeno tipo II y proteoglicanos— le confiere propiedades viscoelásticas que permiten distribuir cargas de manera uniforme.
A diferencia de la mayoría de tejidos, el cartílago articular es avascular y aneural. Esto tiene dos implicaciones: su nutrición depende exclusivamente del líquido sinovial (por difusión), y el daño inicial no genera dolor, lo que dificulta la detección temprana.
El líquido sinovial es un ultrafiltrado del plasma sanguíneo al que la membrana sinovial añade ácido hialurónico, que le confiere su característica viscosidad. Sus funciones son:
La viscosidad del líquido sinovial disminuye con el movimiento (comportamiento tixotrópico), lo que explica por qué las articulaciones son más rígidas tras periodos de inactividad y se "calientan" con el movimiento progresivo.
Los ligamentos están formados principalmente por fibras de colágeno tipo I dispuestas en paralelo, lo que les confiere alta resistencia a la tracción en la dirección de la carga. Cada articulación tiene un conjunto específico de ligamentos que limita los movimientos fuera del plano funcional.
La cápsula articular tiene dos capas: la externa (fibrosa, resistente) y la interna (membrana sinovial, secretora). Los ligamentos pueden ser capsulares —cuando son engrosamientos de la propia cápsula— o extracapsulares, cuando discurren fuera de ella.
Las articulaciones sinoviales se clasifican según la geometría de sus superficies y los movimientos que permiten:
Permite movimiento en tres planos. Ejemplo: hombro, cadera. Máxima libertad con menor estabilidad ósea.
Flexión y extensión en un solo plano. Ejemplo: codo (articulación humerocubital), rodilla (con componente rotacional leve).
Dos planos de movimiento (flexión-extensión y abducción-aducción). Ejemplo: articulación de la muñeca.
Rotación axial. Ejemplo: articulación atlantoaxial (C1-C2), que permite la rotación de la cabeza.